Estamos siendo educadas/os con mensajes que generan expectativas no realistas entorno a las relaciones de pareja.

Aprender a analizar de forma crítica nuestra realidad afectiva en las relaciones amorosas nos puede ayudar a prevenir situaciones desagradables en entornos de convivencia en pareja. Estos son algunos de los mitos del amor romántico que perjudican seriamente las relaciones afectivas:

  • El amor verdadero sólo se da una vez en la vida.Cada vez que una relación amorosa se establece es diferente, llena de posibilidades y también de pequeños hábitos que aprendemos en nuestra vida. Nuestra capacidad para el bienestar nos va apoyar para lograr relaciones saludables e igualitarias, alejadas de los mitos de los que estamos hablando.
  • Nuestra relación es para siempre. (¿Hasta que la muerte nos separe?).Las personas evolucionamos, incluso en las relaciones de pareja las formas de relacionarnos cambian, si dichas formas se van convirtiendo en abusos, nos hacen sentir mal, lo mejor es plantearse cambios, el bienestar requiere cambios que nos dan miedo, a veces, es atreverse a apostar por relaciones saludables, por mejoras en nuestra autonomía y empoderamiento.  La pregunta clave es ¿Por qué permanecer junto a una persona que nos hace sentir mal?
  • Si se pone celoso, es porque me quiere.Si está celoso es algo personal, intimo y que tiene que trabajarse él, si sus conductas se dirigen a que cambies tu entonces eso no son celos, eso es control. El control de otra persona no es compatible con una relación amorosa. Si sentimos afecto aceptamos, respetamos y admiramos a la persona con la que estamos, no queremos cambiarla.
  • Amor querido, amor reñido. Lo mejor de una pelea es la reconciliación.El buen trato es la base del amor y se materializa en dar y recibir afecto, cuidar la comunicación y áreas vitales tanto compartidas como individuales que permitan a las personas que se comprometen en la relación seguir avanzando en proyectos de vida independientes. Discutir de forma tranquila y escuchándose mutuamente, compartiendo empatía y comunicación, expresando emociones sin vulnerar los derechos de otras personas es saludable y ayuda a crecer; las disputas desde desequilibrio de poder, gritos, amenazas o ejercicio de superioridad física o moral conllevan daños en las relaciones en general, y en las relaciones de pareja en particular.
  • ¿Dónde voy a ir sin él?Cuando nos hacemos esta pregunta es porque ya llevamos mucho tiempo sin ir a ningún sitio sin esa persona. Es el momento de establecer un plan de vida que incluya un presente donde tienes en cuenta tus deseos y necesidades por encima de los de otras personas. La base de nuestra salud está en tomar decisiones, elegir donde y con quién vamos, disfrutar de espacios de soledad y de compañía. Nunca es tarde para empezar a caminar por tu vida con tu calzado, o descalza….elegir es una de las claves de nuestro bienestar.
  • El va a cambiar, ya lo ha hecho antes, gracias al amor incondicional que yo le ofrezco.El amor es un sentimiento individual que no tiene nada que ver con los cambios en el comportamiento de otras personas, los cambios son decisiones igualmente individuales, nuestra capacidad en este caso está sobrevalorada. No tenemos el poder de cambiar a otra persona si ella no está dispuesta a hacer esfuerzos por modificar su comportamiento. En muchas ocasiones, la persona abusiva no percibe que tenga que cambiar, es más, en ocasiones dejará caer sobre ti la responsabilidad de su conducta, con lo que te sentirás culpable de forma errónea.
  • Si me humilla, me insulta o me ningunea, alguna culpa tendré yo/tendrá ella.Nunca, nunca, nunca somos culpables de los actos de los demás. Esto es una premisa de partida, si alguien insulta, humilla, golpea, amenaza….. es siempre su responsabilidad y supone un daño sobre quién lo recibe. En este caso culpar a otros de su incapacidad no es más que una estrategia para no cambiar. Atención a esta técnica tan común en situaciones de violencia de género.
  • Es responsabilidad de las mujeres que la familia esté bien, en paz y armonía. Este mandato de género parte de la idea de un desequilibrio en las relaciones, aprendizajes tempranos de que el amor es cuidado( en exclusiva se educa a las mujeres para equiparar uno y otro). Si lo extrapolamos a las dos personas que forman parte de la pareja veremos que la responsabilidad es de todas las personas que conforman el núcleo de convivencia, no hay personas más responsables y personas menos responsables; la paz, la armonía y la tranquilidad en el seno de la familia es un esfuerzo y una responsabilidad siempre compartida.
  • Hay que perdonar y aguantar, si no soy egoísta y mala.Puede que la palabra perdón esté asociada a algún tipo de creencia errónea relacionada con un bajo autoconcepto, sin embargo no implica que mejore las relaciones. Cuando hablamos de aguantar,  se mantienen relaciones abusivas que perjudican nuestra salud y no aportan aprendizaje a quien ejerce el abuso.   El mantenimiento de dinámicas de relación con abuso de poder perjudican tanto a la pareja como al resto de personas que forman parte de la unidad de convivencia. Una de las formas más potentes de aprendizaje es el vicario o por observación, tal vez aprendimos mensajes en el pasado que nos producen malestar en el presente.
  • Lo nuestro es química, no tenemos nada más en común, pero con eso basta.La fase de idilio en una relación romántica tiene una duración corta, supone desde luego alteraciones químicas, pero también supone riesgos como son la idealización o la minimización de diferencias y dificultades que en relaciones más duraderas irán ganando protagonismo y dificultando un desarrollo personal equilibrado.