La resiliencia es un proceso por el que las personas, a partir de una vivencia traumática reacciona de forma positiva, eligiendo los resultados que dicho acontecimiento va a tener en su vida…

Desde los años 60 y 70 se ha comenzado a trabajar con el concepto de Resiliencia, que supone un área de investigación en psicologia y en otras disciplinas como la psiconeuroinmunología, filosofía, física, medicina oriental, neurociencias, ecología, etc…. y en general a las ciencias que se orientan a profesiones relacionadas con la ayuda y que comparten la necesidad de trabajar no sólo con los problemas, sino también con las fortalezas que las personas, las familias y la comunidad ofrecen en el desarrollo de una vida plena.

El American Heritage Dictionary (1994) define Resiliencia como la habilidad para recuperarse rápidamente de la enfermedad, cambio o infortunio;  y se aplica a personas que se sobreponen a las dificultades,  se adaptan con éxito a experiencias que comúnmente son estresantes y se recuperan del trauma.

Es un concepto global que se asocia a numerosas características tanto individuales como de los sistemas grupales y comunitarios en los que se desarrollan las personas. Es una capacidad universal que permite a las personas, familias, grupos o comunidades prevenir, minimizar o sobreponerse a los efectos dañinos de la adversidad, o prevenir adversidades inevitables.

Los primeros estudios se dirigían a identificar las características de supervivientes, cuando habían superado situaciones de alto riesgo. Fue entonces que se identificaron fuerzas protectoras tanto personales, por ejemplo cualidades como la autonomía y la elevada autoestima; pero también factores externos como el apoyo en el entorno de al menos una persona significativa en la familia y un contexto social que promueve la adaptación y la protección de las personas, atendiendo a sus necesidades(sistemas de apoyo significativos).

Así los pilares de la resiliencia pueden identificarse como:

  • Internos: compromiso con nuestros logros,  valores como la afectividad, la honestidad, responsabilidad e integridad, también en competencias sociales relacionadas con buscar relaciones adecuadas y saludables, así como una identidad positiva protegida mediante una autoestima protegida,  convencimiento de que el control de nuestra vida depende de nosotros/as y el desarrollo de habilidades para resolver nuestros problemas.
  • Externos: recibir apoyos de la familia, otras personas adultas con las que se mantienen relaciones afectivas y de protección, vecindario y escuela. También un entorno en el que se promueven valores como la solidaridad y la creatividad, conocimiento y aceptación de límites y expectativas y un uso del tiempo constructivo.

Distintos autores han investigado el perfil de las personas resilientes en distintas poblaciones y ante variadas situaciones de riesgo( estrés perinatal, pobreza, inestabilidad cotidiana,etc…). Las personas resilientes eran un porcentaje muy alto de dichas personas y ante ambientes de alto riesgo eran muchas las personas que se sobreponían y aprendían de dichas situaciones.  Desde luego es importante destacar que la resiliencia es un proceso dinámico de aprendizaje donde danzan y se relacionan recíprocamente las influencias del ambiente y las características personales.  Esto nos ofrece la oportunidad de valorar tanto a nivel individual, como familiar como en la red social y contextos amplios los factores que promueven oportunidades de superación y crecimiento a partir de las crisis.

Desde la psicología se trabaja con el desarrollo de un proyecto vital positivo, la adopción de medidas para que la persona que ha atravesado una situación traumática retome el control de su vida mediante el reconocimiento de sus fortalezas, el desarrollo de la creatividad,  el uso del humor y  el trabajo afectivo tanto a nivel personal como relacional.

Por último decir que cada persona es capaz de intervenir sobre su propia vida, que el entorno está para apoyarnos y que  reintegrar la realidad desde una visión motivada por los aspectos positivos vitales nos va ayudar a afrontar los sucesos vitales de una forma adecuada, nos va a permitir considerar las crisis como parte de la vida y nos ayudará a integrar esas crisis en nuestra experiencia. La falta de capacidad resiliente se puede trabajar mediante la introspección y por supuesto mediante la terapia.

La resiliencia se puede aplicar a personas, parejas, familias, escuelas, comunidades y otros grupos. Se aprende y forma parte de la vida, promoviendo una mayor calidad de vida personal y a la vez un fortalecimiento de redes de apoyo y solidaridad.

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